Autor: Ignacio Solsona lunes, 10 de abril de 2017

Abogado Laboralista Castellón. Telf. 662061250

Las causas organizativas son uno de las motivos que pueden justificar el despido objetivo del trabajador, acompañado de una indemnización reducida de 20 días de salario por año trabajado.

Esto ocurre por ejemplo, cuando se fusionan empresas, se suprimen sucursales, se unifican dos centros de trabajo, se reordena un departamento, se centralizan funciones, etc.

Por ejemplo, si dos empresas deciden fusionarse y unificarse en una sola sociedad mercantil, seguramente sea para unir recursos, mejorar el rendimiento y simplificar la productividad. Probablemente supriman un centro de trabajo, y se unifiquen en un solo centro de trabajo. En este caso con toda probabilidad amortizarán algunos puestos de trabajo; despedirán técnicos, administrativos, etc., y les pagarán una indemnización de 20 días de salario por año trabajado.

A veces, las causas organizativas son consecuencia de otras causas, por ejemplo, productivas; un menor volumen de pedidos o la pérdida de un cliente importante, pueden ocasionar una reorganización de la empresa, acompañada de despidos objetivos.

Lo relevante para determinar si existen causas organizativas, es evaluar si se han producido cambios en la empresa, en su estructura organizativa, y en el funcionamiento y sistema de trabajo. 

Como en todo tipo de despido objetivo, si es declarado improcedente (porque no se cumplen los requisitos, porque las causas organizativas no están acreditadas o son de poca relevancia para justificar el despido, etc), la empresa deberá abonar una indemnización al trabajador de 45 ó 33 días de salario por año trabajado, o bien readmitirlo en su mismo puesto de trabajo, manteniendo sus anteriores condiciones de trabajo y con derecho a los salarios dejados de percibir desde el día del despido hasta el día de la efectiva readmisión.

Por ejemplo, en muchos supuestos, se considera que si la reordenación de un departamento, no consigue arrojar resultados esperados para la empresa, no cumple su finalidad, y por tanto, el despido es improcedente, y el trabajador tiene derecho a la indemnización máxima o la readmisión.

Tampoco es válido encomendar las funciones de un trabajador a otro trabajador, y alegar que se han llevado a cabo cambios organizativos que precisan el despido objetivo.

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Hemos hablado de fusiones de empresas, así como de cambios productivos que comportan cambios organizativos. Sin embargo, existen muchas otras circunstancias organizativas que podrían justificar el despido objetivo del trabajador. 

Estas son algunas de las causas organizativas que pueden ocurrir en la empresa, y que pueden justificar el despido objetivo.

1. Reordenación de departamentos.

2. Reestructuración organizativa (cierre de delegaciones o sucursales).

3. Cierre del centro de trabajo donde presta servicios el trabajador (a pesar de que la empresa tenga otros centros de trabajo, podría no estar interesada en recolocar al trabajador si tiene todos los puestos cubiertos).

4. Reorganización en situaciones de fusión de empresas o similares (tal y como hemos comentado en la primera parte de este artículo).

5. Centralización de pedidos o servicios en la sede central, con supresión de departamentos de compras, departamentos regionales, etc.

6. Adquisición de empresas por una empresa que tiene centralizados servicios varios (como la contabilidad y finanzas, el departamento jurídico, etc).

7. Implantación de un nuevo sistema de trabajo que permite prescindir de algunos trabajadores.


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